Vas al baño, cierras la puerta y segundos después aparece tu perro esperando fuera. Si tu perro te sigue al baño, no necesariamente significa que tenga ansiedad o que no pueda estar separado de ti.
Tu perro está acostumbrado a compartir gran parte de su día contigo.
Para él, acompañarte de una habitación a otra puede ser simplemente una forma natural de permanecer cerca de su grupo.
Los perros suelen querer saber qué estás haciendo.
Si te levantas y te diriges hacia otra habitación, es normal que quiera comprobar dónde vas y qué sucede.
Con el tiempo, tu perro conoce perfectamente tus hábitos.
Sabe cuándo te levantas, cuándo preparas comida, cuándo coges las llaves e incluso cuándo vas al baño.
Seguirte puede haberse convertido simplemente en una rutina más.
Si puede quedarse tranquilo cuando sales de casa o te alejas durante unos minutos, normalmente no hay problema.
Sin embargo, si muestra angustia intensa cuando pierde el contacto contigo, destruye objetos, ladra continuamente o no consigue relajarse cuando está solo, conviene observarlo con más atención.