Ver a un perro detenerse durante el paseo para mordisquear hierba es bastante habitual. Y aunque muchas veces se piensa inmediatamente que tiene problemas de estómago, un perro puede comer hierba por distintos motivos.
Algunos perros simplemente sienten curiosidad por determinadas plantas o disfrutan de su textura y sabor.
Si ocurre ocasionalmente y el perro se encuentra bien, normalmente no tiene por qué indicar un problema.
Algunos perros pueden vomitar después de ingerir hierba, pero eso no significa necesariamente que siempre la coman con ese objetivo.
Lo importante es observar qué ocurre además de ese comportamiento.
Un perro con pocas oportunidades para explorar puede entretenerse mordiendo hierba durante los paseos.
Permitirle olfatear, variar rutas y ofrecer suficiente estimulación física y mental puede ayudar.
Consulta con tu veterinario si el comportamiento se vuelve muy frecuente o aparece acompañado de:
También evita que coma hierba de zonas que puedan haber sido tratadas con herbicidas, fertilizantes u otros productos.
En muchos casos, comer hierba de forma ocasional puede formar parte del comportamiento normal de un perro.