Es normal ver a un gato dedicando una buena parte del día a lamerse el pelaje. El acicalamiento de los gatos forma parte de su comportamiento cotidiano y cumple distintas funciones.
La lengua del gato ayuda a retirar suciedad, restos y pelos sueltos.
Por eso el acicalamiento forma parte importante de su rutina de higiene.
Al lamerse distribuyen las sustancias naturales presentes sobre el pelaje y eliminan parte del pelo muerto.
La saliva que queda sobre el pelo puede contribuir a refrescarlos cuando se evapora, aunque no sustituye otras formas de regular la temperatura.
Algunos gatos se acicalan después de una situación intensa o cuando quieren relajarse.
Es un comportamiento que puede formar parte de sus rutinas de descanso.
Cuando dos gatos tienen una buena relación pueden lamerse mutuamente, especialmente en zonas difíciles de alcanzar.
El exceso de acicalamiento también puede indicar un problema.
Si observas:
conviene consultar con el veterinario para descartar problemas dermatológicos, dolor, parásitos o causas relacionadas con el estrés.