Es normal que los perros se laman ocasionalmente para limpiarse, pero si tu perro se lame mucho las patas, conviene observar cuándo ocurre y con qué frecuencia.
Después de un paseo puede tener polvo, tierra o pequeñas partículas entre las almohadillas.
Un lamido puntual puede formar parte de su higiene normal.
Si el lamido es insistente, comprueba las patas.
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Las alergias, algunas irritaciones cutáneas o determinados productos con los que entra en contacto durante los paseos pueden provocar molestias.
El perro intenta aliviar esa sensación lamiéndose repetidamente.
Si el lamido es constante, aparecen heridas, pérdida de pelo, inflamación o notas que evita apoyar una pata, consulta con un veterinario.
Un comportamiento aparentemente sencillo puede acabar irritando todavía más la zona si se mantiene durante mucho tiempo.