Algunos perros y gatos terminan su comida en cuestión de segundos. Aunque pueda parecer simplemente una costumbre, comer demasiado rápido puede provocar molestias y hacer que la hora de comer sea menos tranquila.
Cuando una mascota devora la comida puede tragar más aire y apenas masticar.
Esto puede favorecer problemas como:
Si este comportamiento aparece de repente o va acompañado de otros síntomas, conviene consultarlo con el veterinario.
Una de las opciones más sencillas es utilizar un comedero antivoracidad. Su diseño obliga al animal a buscar el alimento entre diferentes formas y obstáculos, haciendo que tarde más tiempo en terminarlo.
También puedes probar a:
Este tipo de comederos puede ayudar a reducir la velocidad al comer y convertir la comida en una actividad algo más entretenida.
Eso sí, cada mascota es diferente. Elige un tamaño y diseño adecuado para ella y comprueba que puede acceder al alimento cómodamente.
Comer más despacio puede hacer que la hora de la comida sea mucho más tranquila.