Después de pasear por el parque, correr por tierra o salir cuando está lloviendo, tu perro puede volver a casa algo menos limpio de lo habitual.
Pero esto no significa que necesite un baño completo cada vez. Saber cómo mantener limpio a tu perro entre baños puede facilitar mucho el cuidado diario.
Las patas suelen ser las primeras en acumular tierra, polvo o barro.
Después del paseo puedes revisar también:
Una limpieza localizada suele ser suficiente en muchas ocasiones.
Cepillar regularmente ayuda a retirar pelo muerto, polvo y pequeñas partículas de suciedad.
Además, permite comprobar con facilidad si tiene algún nudo o algo enganchado en el pelaje.
La frecuencia dependerá del tipo y longitud del pelo.
Si utilizas champú en seco, toallitas o productos para mejorar el olor, asegúrate de que estén formulados específicamente para perros.
Los cosméticos humanos pueden contener ingredientes o perfumes que no son adecuados para su piel.
Mantener pequeñas rutinas de higiene después de los paseos puede ayudar a que llegue limpio al siguiente baño.