Empiezas a trabajar, abres el ordenador y pocos minutos después tienes un gato ocupando prácticamente todo el teclado. Si tu gato se sienta encima del portátil, probablemente no esté intentando impedir que trabajes.
Los gatos buscan constantemente lugares cálidos para descansar.
Después de utilizarlo durante un rato, el ordenador puede convertirse en una superficie especialmente agradable.
Si pasas bastante tiempo delante del ordenador, tu gato puede haber aprendido que ese es uno de los lugares donde consigue estar cerca de ti.
Para él, colocarse encima puede ser simplemente otra forma de compartir espacio contigo.
Un gato aprende rápidamente qué comportamientos consiguen que dejes de mirar la pantalla.
Si cada vez que aparece encima del teclado recibe caricias o le hablas, puede acabar repitiéndolo.
Puedes colocar una cama, manta o superficie cómoda junto a tu zona de trabajo.
Así podrá permanecer cerca de ti sin convertir el teclado en su nueva cama favorita.