Cuando salimos a pasear con un perro solemos pensar en caminar y hacer ejercicio. Pero permitirle detenerse a investigar olores también es una parte fundamental del paseo.
Los perros obtienen muchísima información a través del olfato.
Una farola, una esquina o una zona de césped pueden contener una enorme cantidad de información sobre otros animales y lo que ha ocurrido allí.
Para nosotros puede parecer que simplemente está parado, pero para él está explorando.
Utilizar el olfato requiere concentración.
Por eso un paseo en el que puede investigar tranquilamente puede resultar mentalmente estimulante.
No todo el cansancio necesita venir del ejercicio físico.
No es necesario detenerse durante varios minutos en cada esquina, pero sí puedes alternar momentos de paseo con otros en los que le permitas explorar.
Intenta evitar tirar constantemente de la correa cada vez que se detenga a oler.
Un perro joven y activo puede necesitar más ejercicio, mientras que uno mayor puede disfrutar especialmente de paseos tranquilos llenos de oportunidades para olfatear.
El mejor paseo no siempre es el que recorre más kilómetros.