Tener agua disponible no es suficiente: también debe estar limpia, fresca y en un recipiente en buenas condiciones.
Como norma práctica, conviene revisar el bebedero varias veces al día y renovar el agua al menos una o dos veces diariamente.
No hace falta esperar a una hora concreta. Cambia el agua si encuentras:
Durante los meses calurosos será necesario comprobarla con mayor frecuencia.
Vaciar el agua y volver a llenarlo no sustituye la limpieza.
Los bebederos deben lavarse regularmente para evitar que se acumule suciedad o una película en sus paredes.
Algunos gatos rechazan el agua cuando lleva demasiado tiempo en el recipiente o tiene restos de comida.
Puedes probar diferentes ubicaciones, recipientes amplios o incluso una fuente si notas que bebe poco.
Mantener agua fresca y limpia disponible durante todo el día es una de las medidas más sencillas para favorecer una correcta hidratación.